LAS SIETE PALABRAS

(ORAR SOLO EN LA MAÑANA O MEDIODÍA)

«¡Ya ha llegado la hora de la Redención del mundo! Me van a levantar y a ofrecer como espectáculo de burla…, p ...ero también de admiración… ¡Esta Cruz que hasta aquí era el patíbulo donde expiraban los criminales, es ahora la luz del mundo, el objeto de mayor veneración.

En mis llagas encontrarán los pecadores el perdón y la vida… ¡Mi Sangre lavará y borrará todas sus manchas!…

¡En mis llagas las almas puras vendrán para saciar su sed y abrasarse en amor!… ¡En ellas podrán guarecerse y fijar su morada!…»

PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN

«No han conocido al que es su vida. ¡Han descargado sobre El todo el furor de sus iniquidades!… Mas, Yo os lo ruego, ¡oh Padre mío!…, descargad sobre ellos la fuerza de vuestra misericordia.»

HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

«Porque tu fe en la misericordia de tu Salvador ha borrado tus crímenes…; ella te conduce a la vida eterna.»

MUJER, HE AHÍ A TU HIJO

«¡Madre mía!, he ahí a mis hermanos… ¡Guárdalos!… ¡Ámalos!…»

No estáis solos, vosotros por quienes he dado mi vida. Tenéis ahora una Madre a la que podéis recurrir en todas vuestras necesidades.

Y ahora el amor me lleva a unir a todos los hombres con lazos de hermandad, dándoles a todos mi misma Madre.

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HABÉIS DESAMPARADO?

«Sí, el alma tiene ya derecho a decir a Dios: ¿Por qué me has desamparado?… Porque, después de consumado el misterio de la Redención, el hombre ha vuelto a ser hijo de Dios, hermano de Jesucristo, heredero de la vida eterna…»

 

 

TENGO SED

«¡Oh! ¡Padre mío!… Tengo sed de vuestra gloria…, y he aquí que ha llegado la hora… En adelante, realizándose mis palabras, el mundo conocerá que sois Vos el que me enviasteis y seréis glorificado.

Tengo sed de almas, y para refrigerar esta sed he derramado hasta la última gota de mi Sangre. Por eso puedo decir:

TODO ESTÁ CONSUMADO

«Ahora se ha cumplido el gran misterio de Amor, por el cual Dios entregó a la muerte a su propio Hijo para devolver al hombre la vida…

Vine al mundo para hacer vuestra Voluntad. Padre mío, ¡ya está cumplida!»

EN VUESTRAS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU

«A Vos entrego mi alma… Así las almas que cumplen mi Voluntad, podrán decir con verdad: Todo está consumado… ¡Señor mío y Dios mío! Recibid mi alma, la pongo en vuestras manos…»

«Josefa, lo que has oído, escríbelo; quiero que las almas lo lean, a fin de que las que tengan sed se refrigeren…, las que tengan hambre se sacien…»